En un mundo donde todos tienen (o tenemos) una cámara en el bolsillo que dispara chochomil megapixeles y fotos con “retina-color” (sea lo que sea eso), nos parece increible pensar, o apenas si se nos pasa por la mente, que hubo un tiempo en el que la fotografía a color no existía.  Contrario a lo que creemos no fue sino hasta mediados de los años 60 cuando el joven fotógrafo William Eggleston, originario de Menphis, Mississippi, comenzó a explorar este nuevo medio a pesar de las criticas negativas de artistas como Cartier-Bresson que aborrecian el pigmento en el medio. Hoy en día a sus 77 años  Eggleston es reconocido como el pionero, o mejor, el “Grandfather” de la fotografía a color.

Foto: Wolfgang Tillmans

Eggleston, quien siempre viste impecable en trajes hechos a la medida, zapatos negros perfectamente lustrados, corbatines con el nudo a medio hacer o corbatas abiertas de para en par, y de quien se dice huele a una mezcla de bourbon y crema corporal, recibió hace poco a la Revista T (T Magazine) en la fundación y fideicomiso artísitico que lleva su nombre y que su hijo administra. En una calurosa tarde de Memphis, la revista que lo tendrá en su portada a partir de la semana entrante (Oct 26), lo visitó para recalcar la importancia de su trabajo y la extraña personalidad de uno de los fotógrafos más importantes de las últimas decadas, pero tal vez uno de los menos nombrados entre tantas celebridades de Instagram o entre los millones de “fotógrafos” que nacen día a día cada vez que se vende un nuevo iPhone.

En una entrevista candida pero afirmante del caracter del fotógrafo, la revista (que hace parte de la sección de estilo del New York Times), se adentrá en la vida intima del artista. Una especie de genio que con un gran letrero rojo en la puerta de su casa anuncia al mundo que sufre de alcoholismo y que se encuentra bajo una prescripción médica de alcohol diria, por lo que ingresar alguna clase de alcohol o bebida embrigiante a sus premisas será perseguido por la ley, pero quien toca el piano con gran talento y afirma que si no fuera fotógrafo habría sido físico cuántico.

William-Eggleston

Por supuesto esto no son más que datos curiosos de su vida, lo que relamente es interezante de esta entrevista es su visión sobre la fotografía. Eggleston relata que conoció a Henry Cartier-Bresson en una fiesta en la cual este le afirmó que la fotografía a color era “pure bullshit”, a lo que Eggleston respondió “permiso” parandose de la mesa mientras buscaba otra mesa para festejar con otros. Esta anecdota revela la posición del artista en cuanto a su obra, por muchos años la academia y los museos rechazaron con gran vehemencia la fotografía a color, en los 60 y principios de los 70 esta era utilizada por las agencias de publicidad y medios de comunicación que ofrecian fotos de productos y modelos saturados de color y contraste, pero nunca como un arte en si que pudiera competir con la elegancia de la fotografía en blanco y negro o con las obras de arte pintadas al oleo o en acrílicos. Sin embargo y a pesar de todo, Eggleston se reusó a renunciar al medio y día a día continuaba revelando fotos a color, decenas de paisajes citadinos, imágenes típicas de la cotidianidad norteamericana en fotos que hoy parecieran impresas en un “drug store”. Sus fotos son tan importantes en este medio pero a la vez tan controversial que un curador del Museo de Arte Moderno de Nueva York tuvo que discutir largamente con la junta antes de poder comprar la primera foto del artista que hizo parte de la colección del museo; más tarde en 1976 el MOMA exhibió la primera exposición en solitario del artista a la que los medios y los criticos no le dieron ninguna importancia. Eggleston tampoco le dió mucha importancia a ellos y solo se reia de las criticas.

William Eggleston

De vuelta a Memphis la revista le pregunta sobre los cientos de estudios y teorias que se han hecho sobre sus técnicas de composición, a lo que el artista simplemente responde “son tonterias”, para él la fotografía es simplemente su segunda piel, es un proceso intuitivo y no analítico “yo se que los angulos y la composición están ahí, las cosas funcionan la una con la otra. Todas mis imágenes son composiciones. Son pequeñas pinturas para mi”. Las fotos de Eggleston funcionan en diferentes niveles, lo que parecieran simples imágenes van tomando diferentes significados  a medida que se miran con atención.

Una famosa frase atribuida a William Eggleston resume su actitud frente a su arte y deja entrever el empeño y dedicación que lo llevo a trabajar contracorriente hasta ser reconocido como el padrino de la fotografía a color. “No tengo un deseo de salir a documentar nada, las cosas pasan cuando pasan, no es un esfuerzo conciente, ni sufro para hacerlo. No lo haria si así fuera. La idea del artista sufrido nunca me llamo la atención, estar acá ya de por si es sufrir.

williameEggleston

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William Eggleston

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